CONSIDERACIONES PARA EL AVANCE EN EL ÁREA DE LAS CIENCIAS AGROPECUARIAS

Arturo J. Martínez

 

Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas

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“It has everything, or close to everything as makes no difference”, The Passion of Argentina, Michael Buerk, Telegraph Travel, 20/03/2010.   

 

 

Pensar en los avances científicos en las áreas agropecuarias en la Argentina es contribuir a la seguridad alimenticia tanto nacional como mundial. Esto no es sólo una respuesta política-económica sino también una obligación ética como esta expresado en la Guía sobre los Derechos Humanos a la Alimentación aprobado por la FAO en 2004.

 

Gracias a los esfuerzos en la introducción de nuevas tecnologías por los sectores públicos y privados, la Argentina durante las tres últimas décadas ha sido capaz de intensificar la producción agrícola llegando, por ejemplo, a cosechar casi 100 millones de toneladas de granos y con metas para 150 millones para los años venideros.

 

Esto se ha dado, fundamentalmente  por la disponibilidad de tecnologías de mayor productividad tales como semillas mejoradas, sistemas de siembra,  maquinaria agrícola y aplicación de tecnologías de riego. Estas tecnologías han permitido además aprovechar las  mejores condiciones de humedad por aumentos en los regímenes de precipitación pluvial.

 

Esta intensificación productiva ocurre especialmente en la eco-región Pampeana  y también la expansión de la frontera agrícola o “pampeanización”, de otras eco-regiones: Mesopotamia, el Chaco y la Norandina.

 

La “pampeanización” es el  proceso por el cual los sistemas de producción basados en cereales y oleaginosas y bovinos de carne, típicos de la eco-región Pampeana, se han replicado en otras eco-regiones: Chaco, Mesopotamia y Norandina.

 

Complementario a la pampeanización  es la “veranización” proceso, por el cual la producción agrícola tiende a concentrarse en el período estival, o en los meses del verano, (Diciembre-Marzo para el hemisferio sur) como consecuencia del corrimiento de las lluvias hacia esa estación.

 

Ambos procesos tienen implicaciones muy importantes para la producción agropecuaria que, en ausencia de medidas de adaptación-mitigación de  los gases de efecto invernadero, pueden comprometer seriamente la intensificación sustentable de la producción agroalimentaria de la Argentina.

 

En forma creciente se reconoce que los cambios tecnológicos para la intensificación productiva (la meta de las 150 millones de toneladas de granos) para la mejora de la seguridad a una alimentación apropiada y la adaptación al cambio climático, son los mismos que aquellos cambios tecnológicos que generan mitigación de los gases de efecto invernadero. Algunos están ya disponibles y muchos de ellos en uso como las adaptaciones autónomas por parte de los productores. Entre estas tecnologías figuran la siembra directa, los cultivos de cobertura, los sistemas agroforestales y las variedades mejoradas con resistencia a diferentes estreses.

 

Igual fue el caso para la ganadería para la que existen tecnologías para reducir las emisiones de metano y son de fácil adopción por parte de los agricultores.

 

El fortalecimiento de la investigación y de la extensión rural tanto de fuentes públicas como privadas en marco de la  “adaptación agrícola” recomendada por el proceso internacional de negociación sobre el cambio climático, se considera fundamental para asegurar la intensificación sustentable de la producción agroalimentaria en nuestro país.

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