PRESENTACIÓN DE LA SERIE

Miguel A. Blesa

Gerencia de Química, Comisión Nacional de Energía Atómica
Instituto de Investigación e Ingeniería Ambiental, Universidad Nacional de San Martín
Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas

Introducción

'Yo soy yo y mi circunstancia y si no la salvo a ella no me salvo yo'

La ecología es la disciplina que estudia los ecosistemas, Un ecosistema está formado por la biocenosis, que es el conjunto de organismos vivos presentes yel biotopo, que es el conjunto de factores abióticos que caracterizan al ecosistema.

Es común también llamar hábitat al biotopo, especialmente cunado el estudio se centra en una determinada especie, más que en la comunidad que forma la biocenosis. La palabra ambiente, o medioambiente,  suele describir al conjunto de factores que rodean al hombre: su hábitat, y las demás especies presentes que pueden influir sobre él.

La ecología estudia pues las interacciones entre organismos, y de los organismos con el biotopo, en un ecosistema. Por su naturaleza, la ecología tiene un enfoque holístico, según el cual no puede inferirse el comportamiento del ecosistema a partir del estudio aislado de sus componentes. Esta característica choca con el enfoque habitualmente reduccionista de las ciencias físicas, implícito por ejemplo en la biología molecular. La frase del acápite, tomada de Meditaciones del Quijote, de José Ortega y Gasset,[1] puede ilustrar muy bien la concepción holística implícita en la ecología, en la mirada ecológica a la relación entre el hombre y el ambiente.

Esta serie intenta describir la situación en 2010 de los temas ambientales en la Argentina, proveyendo información seria pero al mismo tiempo accesible para cualquier lector informado, con formación en disciplinas tan variadas como la Ingeniería, las Ciencias Exactas, las Ciencias Naturales, las Ciencias Sociales,la Economía, el Derecho, la Medicina, la Geografía, la Historia, la Arquitectura. Trataremos de evitar los temas excesivamente técnicos, y no prestaremos exagerada atención a las sutilezas implícitas, por ejemplo, en el uso de la jerga descrita en el primer párrafo.

 Recuadro I

Holismo y reduccionismo

Según el diccionario de la Real Academia Española (vigésima segunda edición), elholismo es la doctrina que propugna la concepción de cada realidad como un todo distinto de la suma de las partes que lo componen, mientras que el términoreduccionismo no figura en el diccionario. Mario Bunge define al reduccionismo como el enfoque filosófico según el cual la reducción es necesaria y suficiente para resolver diversos problemas de conocimiento. (Mario Bunge, Diccionario de Filosofía, Editorial Siglo XXI, México (2001)). Es así que existe una importante controversia sobre si la genética clásica puede reducirse a la biología molecular y a la bioquímica, y otra sobre si la biología evolutiva y la ecología pueden reducirse a la biología molecular (ver Ingo Brigandt y Alan Love, Reductionism in Biology, enThe Stanford Encyclopedia of Philosophy (Fall 2008 Edition), Edward N. Zalta (ed.), URL = <http://plato.stanford.edu/archives/fall2008/entries/reduction-biology/>.

 

Un poco de historia

… el proceso de previsión del futuro debe basarse necesariamente en el conocimiento del pasado. Lo que vaya a ocurrir tendrá forzosamente alguna relación con lo que ya ha ocurrido.

Estas ideas, tomadas del historiador Eric Hobsbawn, [2] se aplican sin duda al intento de prever qué problemas ambientales serán los más importantes en la Argentina en el futuro. Discutiremos pues brevemente algunos ejemplos de crisis ambientales del pasado, y de las formas en que la humanidad reaccionó ante ellos. Una obra reciente de Antonio Elio Brailovski [3] provee una visión integral de la historia desde la ecología en Iberoamérica, con énfasis en las formas de vinculación de los seres humanos con su ambiente, y en la estrecha vinculación entre la forma de ver al ambiente y los factores socioeconómicos característicos de la sociedad. Es más, en esa obra propone que el ocaso de muchas civilizaciones fue marcado por desastres ecológicos que hicieron inviables su modo de vida. 

Los grandes desastres producidos por cambios en el ambiente fueron reconocidos como una amenaza desde los albores de nuestras civilizaciones. Ya en el Génesis del Antiguo Testamento, se describe el diluvio: [4]
 
Porque dentro de siete días haré llover durante cuarenta días y cuarenta noches, y eliminaré de la superficie de la tierra a todos los seres que hice".

La historia de la humanidad está signada por relatos de grandes desastres determinados por el comportamiento del ambiente, muchas veces en respuesta a la actividad humana. Mencionaremos sólo algunos ejemplos arbitrarios.

Dos de esos grandes desastres, muy próximos entre sí, tuvieron lugar en el siglo XIV. En ese siglo comenzó la pequeña Edad de Hielo, caracterizada por una disminución de la temperatura (ver Figura 1), y que habría de extenderse por lo menos hasta fines del siglo XVII. Las causas de la pequeña Edad de Hielo fueron aparentemente cambios en la actividad solar y aumentos en las erupciones volcánicas, que pusieron grandes cantidades de cenizas en la atmósfera. Los cambios climáticos afectaron las cosechas, y el primer gran desastre del siglo XIV fue una gran hambruna que mató millones de personas en Europa alrededor de 1315. Este desastre no fue provocado por la actividad humana, pero como suele ocurrir a lo largo de la historia de la humanidad, la lectura social decía que el desastre era un castigo divino por los pecados de la gente.

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Figura 1. Cambios en la temperatura promedio de la superficie de la Tierra entre los años 0 y 2000.Puede apreciarse la pequeña edad de hielo, que se extendió hasta el siglo XIX. Tomado de http://commons.wikimedia.org/wiki/Little_Ice_Age

 

Pocos años después, la Peste Negra (Peste Bubónica) despobló Europa. Esta peste llegó a Europa en 1347 y se extendió rápidamente (ver Figura 2). La peste se transmitió por las condiciones de salubridad y hacinamiento de las ciudades medievales: fue una verdadera respuesta del ambiente a la actividad humana (el establecimiento de ciudades apiñadas).

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                                          (a)                                                                 (b)

  Figura 2. (a) Ilustración de la peste bubónica en la Biblia; (b) Diseminación de la Peste Bubónica en la Europa medieval. Tomado de http://commons.wikimedia.org/wiki/Category:Black_Death

 

Como se dijo, hasta no hace mucho, el rudimentario desarrollo de las ciencias hacía difícil adscribir el origen de un problema ambiental a una causa concreta. Si bien se ataban las catástrofes a las acciones humanas, los desastres se veían como un castigo, por decisión divina; la relación causa/efecto era mediada por la voluntad de los dioses. Las respuestas de la sociedad a la crisis incluía la invocación a la salvación por intervención divina, y el castigo de los putativos culpables, como la quema de judíos en ocasión de la peste negra (ver Figura 3).

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Figura 3. Quema de judíos como culpables de la peste bubónica. Tomado de Liberchronicarum, pintura de Hartmann Schedel (1492). Ver: http://commons.wikimedia.org/wiki/File:Burning_Jews.jpg

 

También en la América colonial fue frecuente relacionar las catástrofes con decisiones divinas. Un ejemplo muy claro es tradición de la procesión del Señor del Milagro en Salta, con su novena previa, del 6 al 15 de septiembre. La historia del Señor del Milagro está muy imbricada con la de la mítica ciudad de Esteco.

El 13 de setiembre de 1692, un fuerte terremoto sacudió el noroeste argentino. Según Cayetano Bruno [5] el terremoto … sacudió todo el antiguo Tucumán, redujo a polvo [a Esteco] y trajo a la de Salta la celebración del "Milagro", con procesión del Santo Cristo Crucificado". Se atribuye a san Francisco Solano la profecía que rezaba  "Salta saltará; Esteco perecerá. (San Miguel de Tucumán florecerá)" y la desaparición de Esteco se atribuía a la vida corrupta de sus pobladores. Las tradiciones orales al respecto muestran notables parecidos con el destino bíblico de Sodoma y Gomorra. [6] Juan Alfonso Carrizo [7] rescata la canción popular:

“No sigas ese camino, no seas orgulloso y terco,
no te vayas a perder como la ciudad de Esteco.
¿Dónde están, ciudad maldita, tu orgullo y tu vanidad,
tu soberbia y ceguedad, tu lujo que a Dios irrita?
Orgullosa y envanecida en los placeres pensando,
en las riquezas nadando y en el pecado sumida,
a Dios no diste cabida dentro de tu duro pecho.
La tierra se conmovió y aquel pueblo libertino,
que no creyó en lo divino y santo poder de Dios,
en polvo se convirtió. Cumplióse el alto decreto,
y reveló su secreto que Dios tuvo en su arcano.
¡No viváis, pueblos cristianos, como la ciudad de Esteco!” [8]

El Himno del Señor del Milagro, de Emma Solá de Solá (ver Figura 4) ilustra la costumbre usual de recurrir a súplicas y oraciones para calmar la ira divina.

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Figura 4. Himno del señor del Milagro, e imagen de la procesión del 15 de septiembre (tomado dewww.turismosalta.gov.ar/)

 

Las postrimerías del Siglo XVIII marcan un cambio drástico en la forma de interacción del hombre con su entorno. Eric Hobsbawm llama La Era de la Revolución al período que va desde 1789 hasta 1848, [9] en referencia a “la doble revolución”, la Revolución Francesa de 1789 y la Revolución Industrial, cuyo comienzo ubica en Inglaterra en la década de 1780 a 1790. Dice Hobsbawm:

…un día entre 1780 y 1790, y por primera vez en la historia humana, se liberó de sus cadenas al poder productivo de las sociedades humanas, que desde entonces se hicieron capaces de una constante, rápida y hasta el presente ilimitada multiplicación de hombres, bienes y servicios.

Y tanto Inglaterra como el mundo sabían que la revolución industrial iniciada en aquellas islas por y a través de los comerciantes y empresarios cuya única ley era comprar en el mercado más barato y vender sin restricción en el más caro, estaba transformando el mundo. Nadie podía detenerla en su camino. Los dioses y los reyes del pasado estaban inermes ante los hombres de negocios y las máquinas de vapor del presente.

Las trabas impuestas por la naturaleza parecía que podían ser derrotadas; la ciencia y la tecnología basada en la ciencia fueron acompañando [10] a la revolución industrial, y el hombre creyó que podía erigirse en el dueño del mundo, que su poder para domeñar la naturaleza estaba sólo limitado por su ingenio. En las palabras del historiador Steven Kreis,

More than the greatest gains of the Renaissance, the Reformation, Scientific Revolution or Enlightenment, the Industrial Revolution implied that man now had not only the opportunity and the knowledge but the physical means to completely subdue nature. No other revolution in modern times can be said to have accomplished so much in so little time. The Industrial Revolution attempted to effect man's mastery over nature. [11]

La palabra “ingeniero” adquirió su significación actual durante la revolución industrial. [12] Y los ingenieros fueron el símbolo de esa relación con la naturaleza. En 1984 Julio Verne publica La isla Misteriosa (ver Figura 5), cuyo héroe es el ingeniero Cyrus Smith (norteamericano, seguramente no era una casualidad). La primera parte es la saga de la dominación de la isla de Lincoln, del desarrollo de la alfarería, la metalurgia y, en fin, la industria química pesada (¡todo realizado por cinco hombres!) en lo que bien puede ser una alegoría de la dominación del mundo por el homo sapiens. Esta parte refleja claramente la dialéctica establecida con la naturaleza por el hombre hasta por lo menos la segunda mitad del siglo XX.  Es interesante que la cuarta parte  del libro de Verne sin embargo ya describe los límites de esa soberbia: una erupción volcánica destruye la isla.

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Figura 5: (a) portada de L’Ile MysterieuseTomada de http://es..../wiki/La_isla_misteriosa; (b) retrato de Julio Verne. Tomado de http://www.../fotos/Verne_1857_01.jpg; (c) mapa de la isla de Lincoln. Tomada de La colección de Gamt de Vries,  http://www.phys.uu.nl/~gdevries/maps/im_screen.jpg

 

La magnitud de la intervención humana fue aumentando a lo largo del siglo XIX, y muy especialmente durante el siglo XX. El Fin del Mundo, como consecuencia directa de los actos del hombre, se reconoce como una posibilidad cierta a mediados del siglo XX, con la forma del holocausto nuclear. El psicólogo y filósofo alemán Erich Fromm (1900-1980) decía en 1961: [13]

...Hoy estamos otra vez ante una de esas elecciones decisivas, en que la diferencia entre la solución violenta y la solución anticipada puede significar la diferencia entre la destrucción y el fértil desarrollo de nuestra civilización. Hoy el mundo está dividido en dos bloques que se enfrentan el uno al otro con sospecha y con odio. Ambos bloques tienen capacidad para dañarse el uno al otro en un grado tal de magnitud que sólo puede igualarlo la incerteza de su medición (las estimaciones de las pérdidas que los Estados Unidos pueden esperar varían de un tercio a prácticamente el total de su población barridos en una guerra nuclear, y cálculos similares valen para la Unión Soviética).

Casi simultáneamente, en 1962, Rachel Carson publicaba Silent Spring (ver Figura 6), [14] donde llamaba la atención sobre los efectos del uso indiscriminado de insecticidas: ya aparece el Holocausto Ambiental en toda su dimensión, y aparece el acalorado clima de discusión, con argumentos muchas veces irracionales o interesados.

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Figura 6: Fotografía de Rachel Carson (1907-1964) y portada de su libro Silent Spring, que se transformó en best seller. Tomado de csc.gallaudet.edu/soarhigh/carson.gif y dekellylowenstein.files.wordpress.com/2009/01/s.

 
Vale la pena incluir una cita de Silent Spring: 

We stand now where two roads diverge. But unlike the roads in Robert Frost’s [15] familiar poem, they are not equally fair. The road we have long been traveling is deceptively easy, a smooth superhighway on which we progress with great speed, but at its end lies disaster. The other fork of the road — the one less traveled by — offers our last, our only chance to reach a destination that assures the preservation of the earth.

Sólo siete años después, en The Population Bomb, centrándose en la Bomba Poblacional, el biólogo Paul Ehrilch presentó una visión apocalíptica de las consecuencias del crecimiento de la población mundial: [16] , [17]

..The battle to feed all of humanity is over.. Population control is the only answer…

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Figura 6. (a) Tapa del libro The Population Bomb; (b) Paul Ehrlich (tomado de http://news.stanford.edu/.../gifs/ehrlich080709.jpg) (c)tapa de la revista Times del 11 de enero de 1960 (tomado de http:// masterresource.njidev.com/.../clip-image0022.jpg)

 

En ese libro, Ehrlich plantea tres posibles escenarios para el futuro de la humanidad:

Escenario I: En 1972, como consecuencia de hambrunas generalizadas en China, se deteriora la situación en el sudeste asiático; la consecuencia final es la guerra nuclear, con 100 millones de norteamericanos muertos en la costa oeste en 1973 (no menciona las bajas en Asia).

Escenario II: Un dantesco escenario que comienza en 1979, y que culmina con la siguiente oración:

The most intelligent creatures ultimately surviving this period are coackroaches.

Escenario III: A partir de 1974 se rompe la estructura política de la mayor parte de lo que se llamaba el tercer Mundo. En 1985, cuando ha concluido la mortandad mayor, los países centrales inician un programa de rehabilitación por áreas, y programan una población global para 2025 de dos mil millones de personas. Éste es el escenario optimista.

No era intención de Ehrlich asignar realidad a la concreción exacta de alguno de estos tres escenarios. Como dice Hobsbawn, [18]

…dentro de ciertos límites nosotros debemos hacer un esfuerzo de predicción, pero sin olvidar nunca el peligro que se corre de convertir esa previsión en caricatura. Es decir, debemos ser conscientes de que gran parte del futuro es, por principio, o para fines prácticos, totalmente imprevisible.

No debe creerse pues que el hecho que no se hayan cumplido estas predicciones nos permita descartar la inminencia de grandes desastres originados por la sobrepoblación en las condiciones actuales de consumo de energía y de recursos naturales. El mismo Paul Ehrlich escribió en 1990, con Anne Ehrlich, The Population Explosion, una revisión de su libro anterior. [19] En el libro discuten la interrelación entre la epidemia de SIDA, el calentamiento global, la destrucción del ozono estratosférico, la lluvia ácida, la deforestación, los incendios de bosques, la producción de alimentos, atascos de tránsito, tráfico de drogas y otros delitos, para vincular todos ellos con la explosión demográfica.

Allí se concluye que el fin de civilización que conocemos sigue siendo altamente probable, aunque la terminación no sea una explosión, sino ungemido (whimper), tomando la imagen de las últimas estrofas del poema The Hollow Men, de T.S. Eliot: [20]

El Gemido es, simplemente, el modo como terminará la civilización si continúa la tendencia actual población/recursos/medio ambiente. Supondría el advenimiento de un mundo semejante al que dejarían tras de sí la guerra y el invierno nucleares, aunque más lentamente, en una escala de tiempo de años y no de semanas.

Tal vez la mayor crítica que puede hacerse a la visión de Ehrlich es que las crisis, muchas veces asociadas a factores ambientales, han estado siempre presentes en la historia de la humanidad, tal como vimos en los ejemplos mencionados arriba. Muchas crisis del pasado afectaron profundamente a civilizaciones enteras. Sin embargo, existe sin duda en la actualidad una extendida preocupación por los temas ambientales, signados por la posibilidad de catástrofes globales.

La década de 1990 fue marcada a fuego por la globalización de la economía. Hobsbawm describe al Siglo XX como un siglo corto, que comienza en 1914, con la Primera Guerra Mundial, y termina en 1991, con la caída de la Unión Soviética. La nueva era es la era global, y la mirada sobre la ecología y el ambiente se ve fuertemente influida por la globalización.  Según Enrique Leff, las necesidades del neoliberalismo en la etapa de globalización han tenido un efecto muy negativo sobre la mirada ambiental. Dice Leff: [21]

Si en los años setenta la crisis ambiental llevó a proclamar el freno al crecimiento antes de alcanzar el colapso ecológico, en los años noventa la dialéctica de la cuestión ambiental ha producido su negación: hoy el discurso neoliberal afirma la desaparición de la contradicción entre ambiente y crecimiento…

…El discurso dominante busca promover el crecimiento económico sostenido, negando las condiciones ecológicas y termodinámicas que establecen límites a la apropiación y transformación capitalista de la naturaleza…

…Ello lleva a plantear la pregunta sobre la posible sustentabilidad del capitalismo, es decir de una racionalidad económica que tiene el inescapable impulso hacia el crecimiento, pero que es incapaz de detener la degradación entrópica que genera. Frente a la conciencia generada por la crisis ambiental, la racionalidad económica se resiste al cambio, induciendo una estrategia de simulación y perversión del discurso de la sustentabilidad…

…El capital, en su fase ecológica está pasando de las formas tradicionales de apropiación primitiva, salvaje y violenta de los recursos de las comunidades, de los mecanismos económicos del intercambio desigual entre materias primas de los países subdesarrollados y los productos tecnológicos del primer mundo, a una estrategia discursiva que legitima la apropiación de los recursos naturales que no son directamente internalizados por el sistema económico. A través de esta operación simbólica, se redefine a la biodiversidad como patrimonio común de la humanidad y se recodifica a las comunidades del Tercer Mundo como parte del capital humano del planeta.

El discurso de la globalización aparece así como una mirada glotona más que como una visión holística; en lugar de aglutinar la integridad de la naturaleza y de la cultura, engulle para globalizar racionalmente al planeta y al mundo...  

Estamos pues tal vez ante la pregunta más crucial: ¿es el modelo socio-económico imperante en la actualidad capaz de incorporar las limitaciones que impone el ambiente? No tenemos experiencia sobre cómo se puede lograr una desaceleración del impacto ambiental, sin desacelerar la necesidad imperiosa de crecimiento de los países más postergados. La Figura 7 muestra un gráfico que correlaciona el Índice de Desarrollo Humano con el consumo de energíaper capita en los diversos países. [22] Si ese índice refleja algún tipo de realidad, sugiere Blanco Gálvez, tal vez deberíamos aceptar que la calidad de vida, medida por Índice de Desarrollo Humano, de un país como el nuestro es la que se debería buscar. Cualquier mejora adicional es a costa de fuertes incrementos en el consumo energético, que es una buena medida del impacto del hombre sobre el ambiente. ¿Estamos dispuestos a aceptar esa conclusión?

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Figura 7: Correlación entre Índice de Desarrollo Humano y consumo de energía. Fuente original: UNDP. World Energy Assessment Update 2004. José Goldemberg and Thomas B. Johansson Eds. New York. Tomado de la ref. 22

 

Los grandes problemas ambientales no desembocan necesariamente en grandes catástrofes. Existen también respuestas ambientales más suaves, pero aun importantes, a la actividad humana. La historia de la humanidad está llena de ejemplos de desarrollos del hombre para adecuar el ambiente a sus necesidades; hoy los llamaríamos desarrollos tecnológicos. Sin embargo, ha sido sólo muy recientemente que hemos aprendido que todos estos desarrollos generan una respuesta ambiental, que puede poner en crisis las capacidades de sostener las nuevas tecnologías en el tiempo. Los cambios ambientales producidos por el hombre resultan de una combinación de factores tecnológicos, económicos, sociales y culturales que impactan sobre el medio físico y biológico, medio que a su vez genera respuestas muchas veces inesperadas. Se genera así una espiral de necesidades, desarrollo de tecnologías, y respuestas ambientales, como se ilustra en la Figura 8. 

 

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Figura 7. Desarrollo de tecnologías y la respuesta ambiental.

 

La Tabla 1 muestra la interpretación de las distintas etapas de la Figura 8 para el caso del control de enfermedades trasmitidas por mosquitos.

Etapa

Descripción

Necesidad

Combatir la malaria, y disponer de insecticidas poderosos

Tecnología

La empresa Geigy desarrolla el DDT. En 1948, se otorga el premio Nobel de Medicina a Paul Müller

Respuesta ambiental

Ecotoxicidad del DDT. Rachel Carson publica Silent Spring en 1962.

Comienza a aparecer resistencia de los mosquitos al DDT

Nueva necesidad

Se prohíbe el DDT en agricultura, se necesitan nuevos insecticidas.

Nueva tecnología

Se desarrollan nuevos insecticidas más amigables.

Nueva respuesta ambiental

Resurgimiento de la malaria, el dengue, etc.

Otra vez, nueva necesidad

Combatir y prevenir la diseminación de enfermedades trasmitidas por mosquitos

Otra vez, nueva tecnología

¿¿¿¿¿¿??????

Tabla 1. Historia ambiental del DDT

 

Tal vez ahora no estemos convencidos que podemos domeñar la naturaleza sin restricciones, pero sigue vigente la idea de que podemos enfrentar exitosamente las respuestas ambientales a nuestras intervenciones. Hasta ahora, hemos aprendido por experiencia cuáles son las respuestas ambientales, viendo lo que ocurría una vez implementadas las nuevas tecnologías. Nuestra capacidad de predicción ha sido baja. Tal vez las preguntas más importantes que necesitamos contestar en el año del Bicentenario se refieren a nuestra capacidad real de remediar los daños ya causados, y a nuestra capacidad a futuro de poder prever la respuesta ambiental a una innovación antes de implementarla. Detrás de ambas está por supuesto la pregunta más central: ¿Podemos seguir creciendo indefinidamente, como postula el desarrollo sostenible? O, a la inversa: ¿Es socialmente viable una desaceleración del crecimiento, para protegernos protegiendo nuestra circunstancia, sin fuertes perturbaciones sociales? Nuestro recorrido de la historia debería haber puesto en claro que la respuesta a los problemas ambientales no provendrá sólo de las Ciencias Exactas y Naturales; los aspectos sociales son fundamentales. Pero, a la inversa, los límites impuestos por nuestro ambiente deben ser descritos originalmente por dichas ciencias, para después tener en cuenta las características sociales, políticas, y económicas.   

Lo que vendrá

En la actual aldea global, también las catástrofes pueden ser globales. Los primeros indicios de la capacidad del hombre para alterar globalmente su ambiente los proveyeron Mario Molina y F. Sherwood Rowland en 1974, en su descripción de la alteración de los niveles de ozono estratosférico por los radicales libres provenientes de la fotólisis de los clorofluorocarbonos. [23] Comodice Rowland en su Conferencia Nobel, [24]

The appearance in the atmosphere of a new, man-made molecule provided a scientific chemical challenge: Was enough known about the physicochemical behavior under atmospheric conditions of molecules such as CCl3F to allow prediction of its fate, once released into the environment? In 1973, I included in my yearly proposal to the U.S. Atomic Energy Commission, which had sponsored my research involving radioactive tracer species since 1956, a predictive study of the atmospheric chemistry of CCl3F, in addition to the continuation of other studies already in progress.

Los resultados son bien conocidos, y los estaremos recordando en alguno de los artículos de esta serie. En las palabras de Rowland,

The answer to our original scientific question is that the eventual fate of the CFC molecules is photodissociation in the mid-stratosphere with the release of atomic chlorine, but on a time scale of many decades. What is the fate of these chlorine atoms at an altitude of 30 km?

…[The Cl atoms and its product, ClO radicals] …converting back to molecular O2 in each pair of’ reactions one ozone molecule and one oxygen atom. When this catalytic efficiency of about 100,000 ozone molecules removed per chlorine atom is coupled with the yearly release to the atmosphere of about one million tons of CFC’s, the original question chiefly of scientific interest has now been converted into a very significant global environmental problem - the depletion of stratospheric ozone by the chlorine contained in the chlorofluorocarbons.

Ya no estamos hablando del efecto directo de la acción humana sobre los organismos vivos; es ahora una interferencia con los delicados mecanismos fisicoquímicos que controlan el funcionamiento de nuestro ambiente. La escala global del fenómeno queda bien ilustrada por el mismo Rowland:

The average time for a molecule to mix from the northern to southern hemisphere, or vice versa, has been calculated from the release patterns in comparison with these measured concentrations and is approximately 15 months. The average CFC molecule therefore mixes back and forth between the northern and southern hemispheres 20 to 40 times or more before its ultimate decomposition in the stratosphere.

The greatest surprise in the CFC-ozone story was revealed in the spring of 1985, with the discovery by Joe Farman and his colleagues from the British Antarctic Survey of massive springtime losses of ozone over their station at Halley Bay, Antarctica (75.5”s Latitude).

La identificación del problema del ozono también marcó fuertemente la necesidad de enfoques interdisciplinarios. El Premio Nobel otorgado a Molina y Rowland en 199 fue compartido con un meteorólogo holandés, Paul J. Crutzen,[25] quien desarrolló los modelos atmosféricos necesarios para comprender la química de la estratósfera.

La historia de la disminución del ozono estratosférico parece ser una historia con final feliz. La respuesta internacional tomó forma en el llamado Protocolo de Montreal, en 1987. La proscripción de los CFC parece haber sido eficaz: las mediciones más recientes parecen indicar una nivelación de las concentraciones de ozono. ¿Podremos repetir este éxito en otros desafíos?

 

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Figura 8. Extremos: Carátulas del primero (1985) y del séptimo informes Scientific Assessments of Ozone Depletion de la World Meteorological Organization (WMO) y del United Nations Environment Programme (UNEP). Centro: Mario J. Molina (izquierda) y F. Sherwood Rowland (derecha).

 

Centrando la atención en esta escala, la global, sin duda el calentamiento global parece ser el fenómeno más preocupante. Para preparar al mundo sobre las consecuencias del calentamiento global, se ha creado el Panel Internacional sobre Cambio Climático (IPCC, en inglés), como esfuerzo conjunto del Programa Ambiental de las Naciones Unidas (UNEP) y la World Meteorological Organization (WMO). El IPCC es un cuerpo científico que revisa y evalúa toda la información disponible, usando criterios científicos. La implementación de sus recomendaciones y/o conclusiones es responsabilidad de los gobiernos. Las posibles acciones fueron discutidas entre el 7 y el 18 de noviembre de 2009, enla XVava. Sesión de Conferencia de las Partes (COP, en ingles), que reúne a las Partes del Protocolo de Kyoto, en Copenhague. Los resultados fueron decepcionantes. Es oportuno recordar y parafrasear una reflexión de Hobsbawn: [26]

Mientras que para la economía es posible, en teoría, operar sin una serie de instituciones globales, a mí me parece imposible que la política pueda funcionar en un vacío análogo. Pero la realidad es que no hay instituciones políticas globales. La única que hay, la Organización de las Naciones Unidas, obtiene su poder de los estados existentes. 

Lo que dice Hobsbawm sobre la economía, se aplica más cabalmente aun a la ecología y al medioambiente. Los aspectos globales de la respuesta ambiental existen, independientemente de los estados-nación, pero son éstos los únicos que pueden implementar respuestas para enfrentar las amenazas globales.  Ése es el panorama mundial cuando nos aproximamos al Bicentenario. No debe extrañar pues que los efectos del Cambio Climático sobre salud, recursos hídricos, ocupación territorial, producción de alimentos, etc. en la Argentina ocupe un lugar prominente en la agenda de problemas ambientales en 2010. Pero también existen otras dimensiones ambientales que deben ser analizadas con cuidado: las escalas regional y local descubren amenazas ambientales propias de cada región, o de cada emplazamiento. Podríamos indicar, como ejemplos, el avance del dengue hacia latitudes cada vez más australes, o los problemas que puede generar la pastera de Botnia en función de su emplazamiento. No cabe duda que esos son problemas que requieren de una adecuada planificación nacional, paralela a la que requieren los problemas regionales y locales que plantean las amenazas globales.

 
  Recuadro 2
Efecto Invernadero, Cambio Climático y Calentamiento Global

Las tres expresiones se refieren a fenómenos vinculados entre sí, pero distintos.

El efecto invernadero es un fenómeno que producen ciertos gases atmosféricos (dióxido de carbono, vapor de agua, metano, etc), de reflejar la radiación infrarroja, evitando un enfriamiento más importante de la superficie de la Tierra. Es similar al logrado por el plástico de los invernaderos. El efecto invernadero permite que la superficie terrestre tenga las temperaturas actuales; caso contrario, las mismas serían mucho más bajas.

El Cambio Climático es un fenómeno que puede reconocer orígenes naturales, como las variaciones de la actividad solar. En la historia geológica del planeta ha habido una serie de episodios de cambios en el clima, los más conocidos son las eras glaciares. Hacia fines del Siglo XX se reconoció que, por primera vez, la actividad antrópica podía producir un cambio climático, conclusión que en la actualidad parece estar bien fundamentada, especialmente a través de los informes del IPCC (ver IPCC Fourth Assessment Report: Climate Change 2007, disponible en http://www.ipcc.ch). Son manifestaciones del cambio climático, el aumento de frecuencia de los acontecimientos meteorológicos extremos (huracanes, sequías severas, etc), cambios en la temperatura promedio y también fluctuaciones más extremas de las temperaturas.

El calentamiento global es una de las manifestaciones del cambio climático global, fruto del aumento de las concentraciones de gases efecto invernadero. Uno de los efectos más temidos del calentamiento global es el derretimiento de los hielos continentales, con la consecuente suba del nivel de los mares.
Estos temas se tratarán en detalle en un artículo futuro.

 

El impacto ambiental de la actividad humana genera acalorados debates, y es frecuente encontrar opiniones irreductibles y grandes dificultades en el análisis desapasionado (si tal cosa es posible) de cada problema. En esta serie sobre los Grandes Problemas Ambientales en el Bicentenario, intentaremos recorrer los temas más importantes, siempre desde la mirada de expertos en el tema. El impacto del calentamiento global en nuestro país, el estado del recurso agua, la expansión de la frontera agrícola, el derecho ambiental, el desembarco de la gran minería, la generación y uso de energía, la contaminación del aire, del agua y del suelo, las enfermedades infecciosas emergentes, son temas que tenemos en carpeta. Cada entrega revisará el tema, desde la mirada de especialistas, y contará también, esperamos, con un amplio debate contribuido por los lectores. El enfoque será eminentemente técnico, privilegiando la descripción del estado del conocimiento científico en cada uno de los temas a tratar. Priorizaremos información que pueda someterse al análisis falsacionista propuesto por Karl Popper: las conjeturas deben permitir deducir consecuencias observables, que se puedan poner a prueba. Es imposible por supuesto separar el análisis del comportamiento del sistema físico, el ambiente, del análisis del comportamiento social, y su intervinculación. Se ha dicho que, más que grandes temas ambientales, lo que tenemos en la actualidad son grandes conflictos ambientales; esta aseveración busca poner énfasis en los aspectos sociales. Nuestros artículos sin embargo se centrarán en el comportamiento del ambiente, más que en la mirada ecológica, lo que nos permitirá aprovechar mejor las ventajas del reduccionismo aplicado al estudio de fenómenos físicos, químicos y biológicos.

 

La Tabla 2 muestra la hoja de ruta sobre los temas ambientales importantes en el Bicentenario en Argentina. Esta serie intentará proveer información sobre esos temas en sucesivas entregas.

Gran área

Temas importantes

Cambio climático global

Emisiones de gases efecto invernadero en Argentina.

Posibles escenarios futuros por el cambio climático.

Cómo se prepara la Argentina para los posibles escenarios.

Agricultura

El uso del recurso agua.

El uso del suelo y su degradación.

El uso de agroquímicos.

Los transgénicos, y la sojización de la agricultura.

Energía y ambiente

Las posibilidades de las energías alternativas.

El uso racional de la energía.

Minería

El desembarco de gran minería en la Argentina, y su posible contribución al desarrollo sostenible.

El uso del recurso agua.

Incidentes, accidentes y desastres ambientales en minería.

El agua y su contaminación

Tipos de contaminación (biológica, por metales, por fertilizantes y nutrientes, por sustancias ecotóxicas), estado de situación en Argentina.

El estado de los acuíferos.

Ríos urbanos altamente contaminados.

Gestión del agua en grandes ciudades.

El aire y su contaminación

La contaminación del aire en grandes ciudades: estado de situación.

El adelgazamiento de la capa de ozono: realidad actual.

Ecología ambiental

Especies amenazadas en Argentina.

Aspectos sociales, económicos y políticos

Problemas ambientales de los sectores carenciados.

Derecho ambiental: situación actual.

Economía y ambiente: ¿es realmente posible el desarrollo sostenible?

 

 

[1] José Ortega y Gasset, Meditaciones del Quijote, Alianza Editorial (1988). La edición original es de 1914. Ortega y Gasset no habla sólo del ambiente físico, del hombre como ser biológico; se está refiriendo también al devenir histórico, y a su mirada filosófica, el perspectivismo.

[2] Eric Hobsbawn, Entrevista sobre el Siglo XXI, Editorial Crítica, Barcelona (2000).

[3] Antonio Elio Brailovsky, Historia Ecológica de América Latina. Volumen I: De los Mayas al Quijote. Ediciones Le Monde Diplomatique/Kaicron/Capital Intelectual, Buenos Aires, 2006.

[4] Biblia de Jerusalem, 1975. Genesis, versículo 7:4

[5] Cayetano Bruno, Academia Nacional de Historia, 1987. Citado por Patricia Saravia Patrón, ver http://www.saltablog.com/lugares/la-leyenda-de-esteco/

[6] http://www.portaldesalta.gov.ar/esteco1.htm

[7] Juan Alfonso Carrizo, El Cancionero Popular de Salta, Universidad Nacional de Tucumán

[8] Ver Patricia Saravia Patrón, ver http://www.saltablog.com/lugares/la-leyenda-de-esteco/

[9] E.J. Hobsbawn, La Era de la Revolución (1889-1848), Editorial Labor, Barcelona, 1991

[10] Tal vez a posteriori de los cambios productivos. Ver referencia 9.

[11] Steven Kreis, The History Guide, Ch. 17 (2008). Ver: http://www.historyguide.org/index.html

[12] Ver referencia 9.

[13] Erich Fromm, May Man Prevail? An Inquiry into the Facts and Fictions of Foreign Policy, New York (Doubleday) 1961. Traducción al Español: ¿Podrá Sobrevivir el hombre? Una Investigación sobre los Hechos y las Ficciones de la Política Internacional. Paidós, Buenos Aires (1962).

[14] Rachel Carson, Silent Spring, Houghton Mifflin, NY (1962).

[15] Robert Lee Frost, poeta norteamericano, había escrito en The Road Not Taken (1916): …shall be telling this with a sigh Somewhere ages and ages hence: Two roads diverged in a wood, and I — I took the one less traveled by, And that has made all the difference.

[16] The Population Bomb, Ballantine Books, New York 1968.

[17] En realidad, el tema de la explosión poblacional había sido difundido con anterioridad por Fairfield Osborn en Our Plundered Planet y por William Vogt en Road to Survival ambos de 1948. Tanto es así, que ya en 1960 la revista Times escogía como tema de tapa The Population Bomb.

[18] Ver referencia 2

[19] Paul R. Ehrlich y Anne H. Ehrlich, The Population Explosion, Simon and Schuster, New York (1990). Hay traducción al español: La Explosión Demográfica, Biblioteca Científica Salvat, Salvat Editores, Barcelona (1990). ISBN: 84-345-8880-3.

[20] T.S. Eliot (188-1965), laureado con el premio Nobel de Literatura en 1948, escribió The Hollow Men en 1925. Las últimas estrofas dicen: This is the way the world ends  This is the way the world ends  This is the way the world ends  Not with a bang but a whimper.

[21] Enrique Leff, Saber Ambiental: Sustentabilidad, racionalidad, complejidad, poder, Siglo XXI y PNUMA, México, 1998.

[22] Julián Blanco Gálvez, V Congreso Iberoamericano de Física y Química Ambiental, Mar del Plata (2008).

[23] M. J. Molina y F. S. Rowland, Stratospheric sink for chlorofluoromethanes: Chlorine atom-catalysed destruction of ozone, Nature, 249, 810-812 (1974).

[24] F. Sherwood Rowland, Nobel Lecture in Chemistry (1995); http://nobelprize.org/nobel_prizes/chemistry/laureates/1995/rowland-lecture.pdf

[25] Es interesante rescatar una anécdota personal contada por Crutzen, que muestra que no hay peor desastre ambiental que la Guerra. Dice Crutzen, recordando su infancia (http://nobelprize.org/nobel_prizes/chemistry/laureates/1995/crutzen-lecture.pdf):  The last months of the war, between the fall of 1944 and Liberation Day on May, 5, 1945, were particularly horrible. During the cold “hongerwinter” (winter of famine) of 1944-1945, there was a severe lack of food and heating fuels. Also water for drinking, cooking and washing was available only in limited quantities for a few hours per day, causing poor hygienic conditions. Many died of hunger and disease, including several of my schoolmates.

[26] Ver referencia 2. 

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