La preocupación de integrantes de la comunidad científica y tecnológica, de las asociaciones científicas y distintos grupos de investigadores y tecnólogos acerca del presente y el futuro del sector, y de los recursos estratégicos nacionales

Declaración de la AAPC

Un fantasma recorre el Sistema Nacional de Ciencia y Tecnología

Ese conjunto de actividades que se engloban como Ciencia y Tecnología toma diversas formas organizativas en los distintos países.  Lo que nadie pone en duda es la validez de la famosa propuesta de Jorge Sabato: la actividad se desarrolla por la intervinculación de tres actores, que constituyen los vértices de un triángulo: el sector académico (los investigadores y tecnólogos dedicados a generar nuevos conocimientos), el sector productivo y el Estado. Las dificultades en el desarrollo armónico de la actividad provienen de fallas en alguno de los vértices del triángulo de Sabato.

Es bien conocido que el vértice más endeble del triángulo en la Argentina es el sector productivo. Éste demanda pocos desarrollos a partir de la investigación aplicada, lo que nos transforma en importadores de tecnología. Las empresas de base tecnológica escasean en el país. Ese fenómeno no es privativo de Argentina, sino de la mayoría de los países que no han podido desarrollar armónicamente la ciencia y la tecnología. Hay casos emblemáticos de países que han sido capaces de revertir ese déficit: Israel y Corea del Sur.  En ambos casos para llegar a la armonía que caracteriza actualmente al sistema, el Estado asumió políticas de fuerte promoción de la actividad, dedicando abultadas fracciones de su PBI a la ciencia y la tecnología. Aun en la actualidad, Israel dedica 3 % de su PBI al sector, en comparación con el magro 0,34% dedicado en Argentina en 2023.

En ese sentido, todos los bloques políticos del parlamento habían sancionado en marzo de 2021, por unanimidad, la LEY DE FINANCIAMIENTO DEL SISTEMA NACIONAL DE CIENCIA, TECNOLOGÍA E INNOVACIÓN - Ley 27.614, que apuntaba a destinar el 1% del PBI hacia 2030, generando los inicios de una política de estado. Implícita estaba la necesidad de promover emprendimientos productivos de base tecnológica: Y-TEC y GAL-TEC son ejemplos de esos intentos.

El 10 de diciembre de 2023 todo cambió, y para mal. En lugar de promover el desarrollo de emprendimientos productivos para fortalecer el vértice más endeble, el nuevo gobierno decidió desfinanciar el sector que, dentro de todo, había demostrado capacidad y pujanza: el sector académico, el de investigadores y tecnólogos que con dedicación exclusiva intentaban generar ideas, conceptos y métodos que sirvieran de base a posibles emprendimientos empresariales. Es, además, curioso que esto esté sucediendo en tanto que el 23 de octubre de 2023, al día siguiente de la primera vuelta electoral, el Congreso de la Nación sancionó, por unanimidad de ambas cámaras, la Ley 27.738 correspondiente al PLAN NACIONAL DE CIENCIA, TECNOLOGÍA E INNOVACIÓN 2030, que define conceptos, objetivos y líneas de acción para el sector, con énfasis en la ciencia aplicada y la tecnología aplicada al desarrollo.

La opinión pública muchas veces asocia “investigación científica y tecnológica” con CONICET, el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas. En realidad CONICET es una de las muchas instituciones dedicadas a ese quehacer: son fundamentales también las demás instituciones que forman parte del Consejo Interinstitucional de Ciencia y Tecnología (CICyT), creado a su vez por la Ley 25.467 - CIENCIA, TECNOLOGIA E INNOVACION, sancionada y promulgada en 2001, que define y estructura el Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación. El CICyT incluye 19 instituciones o grupos de instituciones, entre las que cabe destacar, además de CONICET, la Comisión Nacional de Energía Atómica –CNEA -, el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria – INTA - , el Instituto Nacional de Tecnología Industrial –INTI- , la Comisión Nacional de Actividades Espaciales - CONAE -, el Instituto de Investigaciones Científicas y Técnicas para la Defensa – CITEDEF -, la Administración Nacional de Laboratorios e Institutos de Salud – ANLIS - y, muy especialmente, las universidades – las nacionales de gestión pública a través del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN), y las de gestión privada a través del Consejo de Rectores de las Universidades Privadas (CRUP).

Las señales enviadas a estas instituciones son dispares, pero en su mayoría preocupantes. Mientras que a CONICET y a las universidades nacionales se les ha dicho que deberán arreglarse en 2024 con el presupuesto de 2023, a pesar de la altísima inflación, el Ministro de Defensa Luis Petri elogió públicamente a la ciencia y la tecnología que se lleva a cabo en CITEDEF. En otras instituciones, las señales demuestran un escaso o nulo interés, sin resolver por ejemplo quién estará al frente de ellas en esta nueva época.

El Sistema de Ciencia y Tecnología es un todo, y el destino de todas las instituciones depende de lo que ocurra en las demás. Es por eso que todas estas instituciones están en riesgo. No entraremos a detallar todas las consecuencias en pérdidas de capital humano y de valiosa infraestructura: Usando la jerga de las aseguradoras, podemos prever “destrucción total”.

La situación es inédita, nos lleva a una crisis terminal y va en contra del interés nacional y de la importante tradición argentina. También difiere de la adoptada por los demás países de la región, que, con dispares signos políticos en sus administraciones, siempre han tenido en claro que la ciencia y la tecnología son herramientas invalorables para el desarrollo nacional.

Reivindicamos entonces nuestro lema: Por un país que se apoye en la ciencia y la tecnología” No destruyamos lo que costó tanto construir, y en cambio mejoremos todo lo que hay que mejorar para impulsar un armónico triángulo de Sabato.

Aquí pueden encontrarse declaraciones de las asociaciones científicas que integran el EPAC

 
-  Posición de la Academia Nacional de Farmacia y Bioquímica ante aspectos del DNU 70/2023. Clic aquí para descargar documento.
 
- Declaración de la Academia Nacional de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales. Clic aquí para descargar documento.
 
- Declaración de la Asociación Argentina de Investigaciones Fisicoquímicas. Clic aquí para descargar documento.
 
- Declaración de la Asociación Filosófica Argentina. Clic aquí para ver el documento.
 
- Declaración de apoyo, de la Academia Nacional de Ciencias de Uruguay. Clic aquí para ver el documento.
 
- Declaración de apoyo, de la Unión Astronómica Internacional. Clic aquí para ver el documento.
 
- Declaración de la Asociación Paleontológica Argentina. Clic aquí para descargar documento.
 
- Declaración de la Asociación Argentina de Historia Económica. Clic aquí para ver el documento.
 
- Declaración de la Academia Joven de Argentina. Clic aquí para ver el documento.
 
- Declaración de científicos argentinos alarmados por la posible pérdida y deterioro de recursos y capacidades estratégicas. Clic aquí para descargar documento.
 
En breve se proveerá un formulario para agregar adhesiones

 

Tres objetivos que definen nuestra identidad



Queremos que los decisores políticos sepan que estamos a disposición para abordar los distintos problemas ambientales, estructurales, sociales, desde la ciencia y la técnica, con la metodología y la rigurosidad que las caracteriza.

Susana Hernández, doctora en física, presidente de la AAPC.

 

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Encuentro Permanente
de Asociaciones Científicas

Por un país que se apoye en la ciencia y la tecnología

 
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