

Día del Investigador/a Científico/a
Hoy se celebra en Argentina el Día del Investigador/a Científico/a, una fecha que debería ser de reconocimiento, orgullo y proyección de futuro.
Pero este año , como el anterior, nos encuentra en un contexto profundamente preocupante.
Ser investigador o investigadora en Argentina nunca fue fácil. Sin embargo, lo que estamos atravesando desde 2023 no es simplemente una dificultad más: es un proceso de desfinanciamiento, desarticulación y desvalorización del sistema científico-tecnológico que compromete seriamente su continuidad.
No se trata solo de números, que ya de por sí son alarmantes, sino de señales:
La ciencia no es un gasto. Nunca lo fue.
Es una inversión estratégica, una construcción colectiva de décadas, y una herramienta central para el desarrollo soberano de cualquier país.
Quienes formamos parte del sistema científico sabemos lo que significa sostener líneas de investigación con creatividad cuando faltan recursos. Pero también sabemos que hay un límite. Y ese límite no es individual: es estructural.
Hoy agradecemos los saludos y reconocimientos que circulan en esta fecha. Pero también creemos que es necesario decirlo con claridad: no alcanzan.
Se ha instalado casi sin discusión la idea de la “vocación”, tanto en la docencia como en la investigación, y, a nuestro entender, esto puede, incluso sin intención, contribuir a desdibujar nuestra realidad. Ningún sistema científico se sostiene sobre la buena voluntad. Se sostiene sobre decisiones políticas concretas, inversión sostenida y una comprensión cabal de su valor estratégico para el desarrollo del país.
Es tiempo de profundizar ese camino, porque lo que está en juego no es solo nuestro trabajo, sino la posibilidad misma de sostener un sistema científico y una universidad pública al servicio del desarrollo del país.
